Benalmádena, la ciudad de las rotondas

El pasado verano de estuve de vacaciones en Málaga, una de las ciudades españolas más de moda últimamente. La ciudad es muy bonita y está rodeada por el mar. Vayas donde vayas encuentras playa, toda una ventaja cuando se va de vacaciones. A los tres días nos cansamos un poco de hacer lo mismo y decidimos ir a una de las localidades que la rodean, ya que habíamos oído que a la hora de divertirse eran mejores opciones que el propio Málaga.

De los alrededores lo más conocido es Marbella, popularizado por el lujo y la corrupción de los últimos 20 años. Pero yo odio es tipo de lugares en los que el fanfarroneo es la ley y no puedes sentirte con uno más en la ciudad. Así que elegimos Benalmádena.

Recuerdo que me llamó especialmente la atención la decoración de las rotondas que eran auténticas obras de arte, es un detalle que no olvido. Y por supuesto el puerto sin ser el de Marbella contenía numerosos barcos con lujo por bandera (además de las banderitas de sus países que debe ser una especie de tradición).

En principio teníamos pensado volvernos en tren, pero finalmente estábamos tan cansados que decidimos quedarnos allí a pasar la noche. Más cuando nos enteramos de que había un parque acuático para terminar de divertirnos. Así que tuvimos que buscar un alojamiento. Cabe decir que nuestro cansancio también se debía en parte a que habíamos bebido más de la cuenta con lo que os podéis imaginar lo difícil que es encontrar alojamientos en alquiler en Benalmádena a las seis y media de la madrugada.

Finalmente conseguimos caer en una pensión de medio pelo en la que los 5 dormimos en una misma habitación. Fue espectacular, pero lo mejor fue vernos al día siguiente en el parque acuático con unos bañadores ajustados que compramos en un bazar chino. Parecíamos de una despedida de soltero. Inolvidable.